.
.
.
El día
9 de octubre de
1963 la combinación del tercer rellenado del depósito y unas fuertes lluvias produjeron un gigantesco
deslizamiento de unos 260 millones de metros cúbicos de bosque, tierra y roca, que cayeron en el depósito a unos 80 km por hora. El agua desplazada resultante produjo que 50 millones de metros cúbicos de agua sobrepasasen la presa en una ola de 250 metros de altura. A pesar de eso, la estructura de la presa no recibió daños importantes —tan sólo hubo que limpiar los metros superiores de la presa, pero el resto permaneció intacto. Sin embargo, el
megatsunami consecuencia del deslizamiento destruyó totalmente el pueblo de
Longarone y las pequeñas villas de
Pirago,
Rivalta,
Villanova y
Faè, matando a unas 1.450 personas. Varios pequeños pueblos del territorio de
Erto y
Casso y el pueblo de
Codissago, cerca de
Castellavazzo, sufrieron daños de importancia. Unas 2.000 personas (algunas fuentes indican que fueron 1.909) fallecieron.
Los destrozos también fueron producidos por el desplazamiento de aire al explotar la ola en los pueblos colindantes.
La presa permanece en pie todavía, a pesar de que no produce energía hidroeléctrica.